Google+ Mi Presupuesto Familiar: ¿Se puede gastar con criterio inversor?

sábado, 13 de abril de 2013

¿Se puede gastar con criterio inversor?

Invertir en inmuebles, autos, gastar en vacaciones, bienes durables.
Aunque el consumo y la inversión son  contrapuestos, a la hora de gastar se pueden tener en cuenta algunas consideraciones para hacer rendir más nuestro dinero.

Esto es especialmente importante cuando tenemos que tomar decisiones que involucran montos importantes como la compra de una casa, un departamento o un auto.

El tema toma mayor relevancia en momentos en que, ante la escasez de opciones de ahorro que puedan mantener el poder de compra que va limando la inflación, cada vez más gente decide utilizar sus excedentes en estas opciones.

Se trata, ni más ni menos, que de aplicar el consumo inteligente.

Veamos en esta nota algunos tips a la hora de realizar gastos con criterio inversor.

Inmuebles. Cuando uno compra una casa, departamento o lote, sobre todo si es para uso propio, influyen en la elección consideraciones (muchos de ellas, emocionales) distintas de las que se tendrían si sólo fueran para inversión: la comodidad, el acceso a los lugares donde se desarrolla la vida familiar, la distribución de la vivienda, el entorno.

Para incorporar el criterio inversor vale la pena tener en cuenta, por un lado, el potencial valor de reventa y, por el otro, el nivel de gastos que nos demandará (expensas, impuestos y mantenimiento).

Las posibilidades futuras de obtener una ganancia al momento de vender tienen que ver con:

  • El valor de compra.
  • El financiamiento.
  • La ubicación. Para lo cual hay que tener en cuenta no solo las zonas que hoy son demandadas, sino las que podrían serlo en el futuro.
  • Posibilidades de uso (si se puede transformar de vivienda familiar a comercial).
  • La “liquidez”: los inmuebles más chicos (como un departamento de un dormitorio) son más fáciles de vender.
  • El monto de un alquiler potencial y su relación con el valor del inmueble.

Aunque se trate de la compra de una vivienda propia, si se consideran estas cuestiones es posible hacer un buen negocio.

Automóviles. Aunque muchos lo vean como un buen destino para sus ahorros, los vehículos en ningún caso son una inversión. Aquí también habría que apuntar a dos temas: el nivel de gastos y el valor de reventa.

El primero está relacionado con el consumo de combustible (es conveniente apuntar a un motor más eficiente) y el costo de los repuestos.

Pensando en una futura venta, lo ideal es considerar modelos de mayor demanda en los cuales los usados recientes no pierdan demasiado valor.

Ampliaciones y refacciones en el hogar. Si bien uno encara estos gastos pensando en la “usabilidad” de los nuevos espacios, habría que pensar también en cuánto valor agregan al inmueble en general  y cuánto gasto extra insumirán: calefacción, refrigeración, impuestos, limpieza, u otros.

Deudas. A primera vista, habría que pensar que endeudarse es malo para nuestras cuentas. Sin embargo, si podemos acceder a financiamiento a una tasa razonable (sobre todo, si es fija y es baja teniendo en cuenta la inflación) esto nos permitirá aumentar nuestro capital.

Bienes semidurables


Electrodomésticos. Como estos no son bienes que vayamos a vender, aquí lo importante es cuánto gastan por mes. Conviene volcarse a opciones de consumo más eficiente de energía; en general son más caros, pero a lo largo del tiempo nos harán ahorrar dinero.

Tecnología. Las opciones para los consumidores son inmensas y pueden marear a cualquiera. En este aspecto, como no son bienes baratos, conviene informarse bien antes de comprar; pensar en productos que brinden funciones que sí utilizaremos (para no pagar por tecnología que no nos será útil) y, en lo posible, tratar de comprar lo más avanzado para evitar quedar atrasado en poco tiempo.


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2 comentarios:

Marcelo Sappia dijo...

Me parece muy esclarecedora la nota, yo le agregaría algunos conceptos básicos para saber de que estamos hablando:
Cualquier persona tiene una idea intuitiva sobre lo que es ahorrar e invertir. Para la mayoría, ahorrar es economizar, esto es no gastar, guardar algún dinero. Invertir es aplicar ese dinero ahorrado en alguna cosa lucrativa, por ejemplo, en la compra de un inmueble, en un depósito en una caja de ahorro, en la compra de títulos del gobierno, en efectuar plazos fijos, en la compra de acciones, etc.
En Economía, ahorro es la porción de renta no consumida. Ahorrar, por lo tanto, es un acto de abstención. Cuando ahorra, un individuo se abstiene de consumir una parte de sus ingresos corrientes. Las razones para este comportamiento son las expectativas de que una renuncia al consumo presente se revierta en un consumo futuro al cual el individuo le atribuye mayor valor.
Privilegiar el consumo futuro por encima del presente se debe fundamentalmente a dos razones:
1) Una cuestión de seguridad. Las personas sienten necesidad de garantizar su futuro y el de su familia y la simple acumulación de riqueza es una forma de garantizar el futuro.
2) El deseo que todos tienen de mejorar sus condiciones de vida. Esto incluye desde ahorrar para comprar un auto o una casa, hasta el deseo simplemente de aumentar su riqueza, porque ello puede significar poder.
La inversión tiene distintos significados o acepciones. En términos estrictamente económicos, es la aplicación de recursos con fines de producción. En cambio, cuando se canalizan recursos monetarios a través del sistema financiero, se está realizando una inversión financiera, de la cual derivará una inversión económica, si el que retiene los fondos (que en un origen fueron ahorro), los destina a un acrecentamiento del capital productivo o al financiamiento de un proceso de producción.
Invertir es aumentar el stock de riqueza. Por lo tanto, lo que es inversión para un individuo no necesariamente lo es para la comunidad como un todo. Si, por ejemplo, una persona compra un inmueble, está invirtiendo. Para la comunidad no hubo inversión sino una transferencia de propiedad.
En términos más sencillos, podemos decir, que desde el punto de vista del individuo, invertir es emplear recursos, propios o de terceros, con el objetivo de obtener ganancia en un determinado tiempo. En sentido macroeconómico, inversión es toda aplicación de recursos que contribuya a la formación de capital nuevo, es decir, para aumentar el stock de bienes productivos.
El proceso de inversión, en definitiva, no es otra cosa que la orientación del ahorro para la acumulación de capital. Para ello es necesaria la existencia de un adecuado mercado de capitales.
Tanto los oferentes (inversores, ahorristas) como los demandantes (sectores productivos, Estado) de fondos, concurren al mercado financiero buscando satisfacer sus necesidades. A su vez este mercado puede desdoblarse en mercado de dinero y mercado de capitales.
El Mercado de dinero está conformado por quienes operan en el corto plazo (hasta un plazo máximo de 180 días), a él recurren las empresas para financiar sus necesidades de capital de trabajo o las que hacen a su ciclo operativo; así, las entidades financieras, que son las que proveen este tipo de financiación, actúan como entes captadores de recursos por un lado y por otro como reasignadores de recursos por medio de su política crediticia.
En el Mercado de capitales se mueven recursos de mediano y largo plazo (más de 180 días) solicitados, generalmente, para inversiones en activos fijos (plantas fabriles, obras de infraestructura, etc.) cuyo período de recupero es relativamente lento; este financiamiento de largo plazo solo puede ser otorgado por organismos especializados, como la banca de inversión, y también, por intermedio del mercado bursátil, que establece un vínculo más directo con el ahorrista.
Al mercado de capitales recurren tanto el Estado como el sector privado, el primero mediante la colocación de títulos públicos y el segundo mediante valores mobiliarios e instrumentos de deuda.

Paula Martínez dijo...

Muy buena explicación, Marcelo. La verdad, que daría para una nota en sí misma.
Aquí, obviamente, fue un juego de palabras en el título, pero la intención del post es pensar estos gastos (inmuebles, autos) con vistas a mantener o incrementar el capital.
Te agradezco el aporte, sobre todo viniendo de alguien que conoce de los mercados.
Muchísimas gracias por participar en el blog,
Paula