El bombardeo de ofertas para comprar en cómodas cuotas o de llamados telefónicos, cartas o correos electrónicos que nos ofrecen un préstamo o nos muestran grandes descuentos puede ser muy atractivo.
Pero antes de caer en la tentación de sacar la tarjeta de crédito de la billetera o aceptar una deuda bancaria a varios años que vaya a comprometer nuestras finanzas, vale la pena detenerse y tener en cuenta algunas cuestiones.
